PROYECTO VITAE

¿Por qué el caballo?

El caballo nos sitúa en una posición más elevada respecto a la tierra, en una perspectiva cercana a la bipedestación, lo que proporciona un aumento del bienestar y la autoestima muy enriquecedora para pacientes cuyos desplazamientos y visión están ligados a la altura de la silla de ruedas.

El caballo se desplaza rítmicamente en los tres ejes del espacio y dicho movimiento rítmico ayuda al tratamiento y rehabilitación de aquellos pacientes que padecen algún tipo de trastorno motor.

El paseo a caballo provee una entrada sensorial a través del movimiento variable, rítmico y repetitivo. La respuesta del movimiento resultante en el paciente es semejante a los movimientos humanos de la pelvis cuando anda. La variabilidad de la marcha del caballo posibilita terapéuticamente graduar el grado de sensaciones que recibe el paciente, aumentando o disminuyendo su tono dependiendo del tipo de paso, suelo y monta.

Un caballo al paso trasmite al jinete 110 impulsos por minuto en una serie de oscilaciones tridimensionales como son avance y retroceso, elevación y descenso, desplazamiento y rotación.

La tranquilidad que transmite el sonido de sus pasos, la suavidad y el calor de su piel, la visión de la cola y la crin y la naturaleza que le envuelve, hacen que afloren los sentimientos más escondidos. Además, la afectividad y empatía del caballo colabora en la  mejora de trastornos de la personalidad, conductuales, sensitivos y cognitivos.